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por movimiento300

Hoy es un lunes triste para más de 200,000 mil salvadoreños que reciben la noticia que el Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos llega a su fin, ahora tienen hasta septiembre de 2019 para encontrar una alternativa viable o retornar al país.

Es inevitable pensar en lo que se pudo haber hecho, sin duda alguna, la mala relación del Gobierno del FMLN en los últimos años es clave en la decisión soberana de aquel país. Insultar, maltratar y denigrar la política de un país que nos apoya dándole trabajo a miles de salvadoreños y con programas locales, nunca puede ser una buena idea.

El resultado es lógico y no solo porque quizás el Gobierno de El Salvador nunca mostró un verdadero interés en construir una relación de beneficio con el país del norte, sino que es de sobremanera coherente con la línea ideológica con la que actúan y sin duda, responde a sus objetivos comunes con otros países alineados a sus malas ideas.

Tan malas son las ideas de la izquierda que siempre buscan culpables en lugar de soluciones, ellos han quemado banderas de Estados Unidos, se han parado en tarimas con mensajes contra aquel país, sus voceros han denigrado constantemente a los representantes y políticas de Estados Unidos; y ahora con cinismo son capaces de sugerir que la culpa es de la actual gestión del presidente Trump, un poco o muy incongruente.

Como siempre la clase política se devora entre sí, aprovechando los árboles caídos, pero ninguno es capaz de preguntar ¿por qué los salvadoreños tienen que emigrar? La real pregunta es por qué los compatriotas creen que en el Norte pueden construir una mejor vida.

La respuesta es clara, un país que está consolidado desde su base en la defensa de las Libertades ofrece una mejor oportunidad para los ciudadanos, un país que promueve y defiende la propiedad privada y que premia el esfuerzo y capacidad de emprendedores e inversionistas es un buen lugar para vivir.

Un país con estabilidad jurídica, donde igualdad ante la ley y no mediante ella es la regla, siempre es un mejor lugar para desarrollarse, un país orientado en proteger la vida y que da seguridad a sus ciudadanos, es un buen lugar para emigrar.

Eso es lo que ven los que se van, esa es la lógica de por qué ellos no se desplazan a países como Cuba, Venezuela o Bolivia. Lo que tenemos que hacer entonces es imitar las políticas de Estados Unidos y propiciar las condiciones para convertirnos en un país competitivo.

Eso se logrará con una visión que busque dejar atrás el populismo y el paternalismo de Estado, una visión que premie al individuo por el éxito y que deje de ver colectivos y privilegios. Es necesario convertirnos en una alternativa confiable para que los que se fueron regresen y que los que están, no se quieran ir, es hora de construir el sueño salvadoreño, el de los ciudadanos empoderados.

 

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SOBRE EL TPS ¿POR QUÉ SE VAN LOS SALVADOREÑOS?