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por movimiento300

Cada período presidencial estamos acostumbrados a ver cómo el nuevo intenta deshacer lo que hizo el anterior, ya sean proyectos, instituciones, imagen, etc. Sin embargo, este nuevo período que estamos iniciando, ha dado un enorme giro inesperado, eliminó en su primer lunes de gestión tres secretarías técnicas y todo fue en redes sociales; dejando sin empleo a muchas personas sin previo aviso y excusa. Claro, estamos conscientes que es sumamente necesario una reducción del tamaño del Estado, pues el país no está en la capacidad de seguir aumentando o cubriendo el gasto corriente, pero ¿no sería necesario hacer un estudio previo de las capacidades de las personas a despedir, conocer si esas personas están capacitadas para desempeñar su trabajo en otro ministerio? 

Se siente bien llegar a un lugar y dar ordenes sin pensar en las consecuencias de nuestros actos, pero esa no es la vida real. Acá no estamos hablando de cartoons o usuarios inexistentes de redes sociales; estamos hablando de personas reales que tienen que mantener a sus familias, personas que tienen el deseo y capacidad de trabajar óptimamente, mientras en otros sectores del Estado se encuentran trabajando personas que ni siquiera están capacitadas para desempeñar su puesto de trabajo y se les ha permitido mantenerse en ellos. 

Ahora bien, el martes pasado en horas de la noche, nuestro señor Presidente de la República decidió desenmascarar el nepotismo que hubo en el gobierno pasado, acto que fue sumamente aplaudido por muchos usuarios de Twitter. Pero, es común escuchar que nuestros papás nos digan “practica lo que predicas”, ha criticado fuertemente el nepotismo y la “cherocracia” en gobiernos anteriores cuando en la actualidad él lo está aplicando en su gestión. ¿Un economista como ministro de obras públicas y un ingeniero como ministro de seguridad, su tío como secretario de comercio? No es más que un circo político el que estamos viviendo, un circo del que la gente está disfrutando sin pensar en las consecuencias que vamos a ver en el mediano o largo plazo. Estamos viendo a un presidente dando órdenes en una red social y gran parte de la población aplaude su comportamiento.    

Decisiones sin fundamentos, ministros poco capacitados, favores pagados con puestos en el gobierno, populismo, show, gastos injustificados y todo esto gracias al hambre de poder que hay en nuestros gobernantes. Seamos una población pensante, juzguemos a nuestros líderes, exijamos a personas capacitadas, a representantes dignos. Necesitamos un gobierno preparado, a personas dispuestas a pagar el costo político para llegar a un beneficio económico para el país, un gobierno formado por meritocracia y no por favores pagados, un gobierno que trabaje por un mejor El Salvador.

Después de todo lo dicho anteriormente es válido preguntarnos ¿los gobernantes realmente son el reflejo de su población? Porque personalmente no me siento identificada con mis gobernantes.

*Por: Lucía Fernández, miembro de equipo de #Bloggers300

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