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por movimiento300

En nombre de la democracia y del pueblo se han cometido los peores abusos por parte de políticos, quienes enfermos de poder han utilizado este recurso a su conveniencia, haciendo una interpretación a la medida y pintándola del color que más les conviene. 

El antídoto a estos abusos, independientemente del pantone que tengan, son instituciones fuertes, capaces de no dejarse amedrentar por ningún político, movimiento o partido.

Acciones como las de ayer en el Tribunal Supremo Electoral nos alertan porque, en el falso nombre de lo popular, abren puertas para pasar la ley por alto. Ayer se reiteró el irrespeto a las instituciones, ahora por un pantone.

Es lamentable que a estas alturas de la contienda no sepamos sobre las verdaderas propuestas del candidato, pero sí sobre sus constantes ataques al resto de partidos y a las instituciones del Estado. ¿No es eso de lo que los ciudadanos estamos hartos?

Es preocupante que un candidato, que por cierto ha pasado filtros con dudas en todo el proceso, ahora se atreva a atentar directamente contra los poderes institucionales en nombre de la democracia o de lo que él entiende por democracia. Porque la democracia no entiende de caprichos.

Lo más grave es que cree precedentes para pasar por encima de las instituciones destinadas a generar un equilibrio de poder y propicia la violencia alrededor de un evento que debe fortalecer al país y su proceso democrático.

Si se extorsionan las instituciones con la amenaza de ir, botar portones y dejar a empleados públicos dentro de los edificios, cualquiera entonces puede pasar sobre la ley sin ninguna consecuencia y ese es un privilegio que no debe tener ningún salvadoreño. 

Nos alarma que la convocatoria a una manifestación sin sentido tenga de por medio la violencia, porque la violencia es la solución a la falta de inteligencia y nos hace pensar seriamente si será un mensaje subliminal poniendo en la opinión pública un posible escenario que pasaría en caso de que no gane en las próximas elecciones.

El mensaje que los defensores de la libertad tomamos es alarmante porque es un total irrespeto al Estado de Derecho, a los pesos y contrapesos, y por ende a la República, para los enemigos de la libertad las instituciones solo funcionan cuando les sirven a sus intereses; cuando las mismas limitan su poder intentan extorsionarlas, sustituirlas o destruirlas.

Las preguntas obligadas para nosotros son: ¿qué pasará si llega al poder?, ¿será capaz de frenar su ambición o usará la violencia o la extorsión como herramienta?, ¿será capaz de coexistir con otras instituciones de Estado que están precisamente para limitar poderes entre sí o decidirá tener poder absoluto?

Retomamos las palabras del candidato, para fines distintos, “ahora cuando las señales son claras”, ahora es momento de no desviar la mirada de los candidatos, sobretodo de los que a punta de violencia intentan imponer su verdad en la falsa búsqueda de la democracia.

Ahora que las señales son claras es momento de frenar los irrespetos de los que creen que tienen la verdad absoluta, es hora de ser escépticos y no dejarnos llevar por lo que claramente no son buenas ideas, sino más bien una fotografía del pasado.

Es reprochable que candidatos en contienda decidan atacar a las instituciones y abrir con eso precedentes de irrespeto a la ley; y peor aún aquellos que impulsan la violencia en una sociedad que está cansada de llorar sus muertos y de familias que por décadas han sido destruidas por la violencia.

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EL PANTONE DE LA DEMOCRACIA