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por movimiento300

A raíz de los últimos acontecimientos en el ámbito político de mi querido El Salvador, y luego de reflexionar sobre estos, con números en mano, me tomé la tarea de analizar la situación.

¿Qué ha pasado realmente tras la “ruptura” del FMLN y Nayib Bukele?  Contrario a los que muchos piensan, esto ha ayudado a fortalecer la izquierda en el país. El voto duro del FMLN que ha caído a más o menos 20% (depende de cuál encuesta se lea) se fortalece y crece, ya que muchos simpatizantes del FMLN no les gustaba el hecho que Nayib haya utilizado al partido para hacer lo que quiso. Al expulsarlo el Comité de Ética, estos “detractores”, aplauden el hecho y vuelven a confiar en la cúpula del partido.  Por su lado, Nayib aumenta su simpatía con aquellos que dicen llamarse de centro izquierda, y cuidado que hasta algunos de centro derecha.

El conflicto que mantuvo el FMLN y Nayib Bukele permitió impactar a dos grupos electorales, consolidó el voto de la izquierda, con dos proyectos separados con el mismo objetivo: las elecciones 2019.

Ahora para ARENA, quien ante la población se percibe con serios problemas internos por una lucha de poder y egos, y que ha estado ausente del debate público, esto significa que va a tener que librar una batalla contra dos actores fuertes y relevantes. Esta situación ha llevado a que el grupo de ciudadanos apáticos a la política partidaria tradicional, sea cada vez más grande, ¿adónde va entonces este votante desencantado?  No va a votar.  Los que no votan favorecen a quien tiene el voto duro más afianzado, el FMLN, y da pie a una tercera opción: Nayib Bukele. La “pelea” del FMLN y Nayib Bukele, favorece y consolida el proyecto de la izquierda.

¿Es factible una tercera alternativa? Rotundamente, sí; pero estadísticamente no pueden ser ninguno de los otros partidos actuales (GANA, PDC o PCN), pues sus límites superiores ya toparon.

Ahora bien, el gobierno actual y el Presidente Salvador Sanchez Cerén, están en el punto más bajo de esta y de las últimas tres administraciones, tanto en nivel de aprobación hacia el gobierno como también en la nota que la población le da al Presidente.  Esto haría suponer que ARENA está mejor, pero no sucede. Entonces la pregunta es ¿quién es la opción? ¿hay un tercero?

El tercero es el voto desencantado y esta es la amenaza y la oportunidad para el futuro político del país.  Por eso este es el país de los tres tercios. Pero, ¿quién gana en un país dividido en tres?  Debemos romper con aquel mito que vivimos en un país bipartidista y entender de una buena vez que para romper este círculo, la propuesta y a la vez el reto, es retomar el centro desde la derecha.  Es necesario impulsar un proyecto que detenga la agenda de los enemigos de la libertad y amigos del egoísmo (llámese el proyecto de la izquierda) que permita reposicionar el rumbo correcto del país.

Debemos volver a creer, a sentirnos orgullosos de ser salvadoreños. Necesitamos hacer valer nuestros ideales y solo así transformaremos nuestro país.

 

Por Rodrigo E. Valiente M.

Presidente M300

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EL PAÍS DE LOS TRES TERCIOS