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por movimiento300

“Lo que es de todos, no es de nadie”. En El Salvador estamos frente al dilema permanente de la clase política en el mundo: cómo aseguramos la sostenibilidad del poder vía las necesidades básicas de los ciudadanos.

La discusión, alboroto y desorden que genera la propuesta de una Ley de Agua es el más claro ejemplo; por un lado, los políticos oportunistas que han inventado un fantasma ideológico para cubrir las verdaderas intenciones del control del agua y del atentado en el futuro de la propiedad privada.

El presidente electo quien en toda su campaña dijo que “teníamos que dejar la guerra fría en el pasado” ahora enarbola en la opinión pública una bandera insignia de esa época. “No a la privatización del agua” expresa en sus redes sociales, cuando él y sus cajas de resonancia saben que eso no es posible ya que lo establece la Constitución de la República.

La verdadera pregunta es, ¿por qué no se discute el verdadero problema del agua? De lo que se debería estar hablando en la propuesta es del deficiente acceso del que disponen los ciudadanos de ese recurso; deberían estar discutiendo la pésima gestión de la entidad encargada de distribuir el agua: ANDA. Quien no solo es incapaz de cumplir su propósito, sino además es una de las instituciones más demandadas en la estatal defensoría del consumidor.

Llevar agua potable a los ciudadanos es irrelevante, cuando lo que se busca es la manipulación del poder para fines políticos, electorales e intereses particulares, tras la falsa amenaza de la privatización, que dicho sea de paso debería ser discutida sin miedo como una alternativa de política pública. Se esconden intenciones perversas de control desde el Estado y quien lo maneje en el mediano y largo plazo.

La batalla del agua no son los puestos en el ente regulador, la verdadera batalla es la formación en la opinión pública de que “el agua es de todos” la bandera de la privatización es el manejo de las emociones hacia la siguiente parte de los artículos de la Ley de Agua, la que habla de la extracción de agua. Cuando se haya moldeado la opinión pública con la premisa que es de todos, la defensa de la propiedad privada y la amenaza de la expropiación pasa a segundo plano y es ahí donde se convierte en un problema.

Mientras se siga engañando a la población con un fantasma inexistente, el poco abastecimiento de agua potable solo crecerá. Dentro de poco ANDA dirá que solo puede dar el servicio dos días y así sucesivamente, porque la intención claramente no es llevar el agua a los salvadoreños, la intención es tener el control desde el Estado del recurso para después utilizarlo como un arma electorera en función de políticos y partidos.

Desde siempre las instituciones públicas han demostrado que no pueden resolver los problemas, darle más poder al Estado en un tema que ya demostró que es incapaz; es como darle drogas a una persona en rehabilitación y pedirle que no las consuma. Mientras los políticos griten “el agua es de todos” los ciudadanos reflexionaran “nadie tiene agua”.

*Escrito por Luis Artiga, miembro del equipo de #Bloggers300

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EL AGUA ES DE TODOS: EL AGUA PARA NADIE