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por movimiento300

Ayer el presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, anunciaba en cadena nacional que su Gobierno había tomado la decisión de romper relaciones con China Taiwán para iniciarlas con China Continental, anuncio que fue una sorpresa, no solo por el cambio drástico en política exterior, si no también porque ayer mismo se discutía en la opinión pública la exorbitante cuenta de Gastos Reservados que tiene el presidente a disposición.

El gobierno del FMLN, en medio de un escándalo de corrupción, tomó esta decisión de manera unilateral, sin tomar en cuenta las opiniones de los sectores de la población que se podrían ver afectados, aunque el presidente dijo literalmente “se había consultado con diferentes sectores”, nadie hasta esta hora sabe con certeza a quién se refiere.

El secretismo y suspicacia con la que fue tomada esta determinación es el primer llamado de atención a un presidente que habla poco, pero que cada vez que lo hace siempre es para referirse a temas ideológicos y no de país. Por lo que este anuncio no deja de abrir las interrogantes sobre si fue una iniciativa de su gobierno o su partido, ¿qué estaba haciendo el secretario general del partido de gobierno anunciando el cierre e inicio de una relación que es de país y no de partido político?

Lo que debió ser un proceso de transición que permitiera evaluar, analizar y medir los impactos, fue una acción impuesta, más allá de la relación histórica de El Salvador con Taiwán se debió considerar ¿qué pasaría con los programas de apoyo que seguían en vigencia?, ¿qué pasará con las relaciones comerciales?, y ¿qué fin tendrán los becarios que estudiaban en aquel país como resultado de la relación existente?

Si la nueva relación se tomó en un ambiente oscuro y poco transparente, habrá que entender con claridad qué se entregó a cambio de ese apoyo, ¿qué ofrece China Continental al país? ¿qué condiciones se determinaron para que ahora tengamos un aliado diferente al que teníamos ayer? Especialmente cuando hay señalamientos oficiales de China Taiwán, que el FMLN había pedido dinero para campaña a cambio de mantener sus relaciones.

El FMLN y Salvador Sánchez Cerén que se ven por debajo de cualquier expectativa para las próximas elecciones presidenciales y parece que prefirieron su bienestar particular al de los salvadoreños, con esa decisión se puso en riesgo una ya frágil relación que mantiene con Estados Unidos, que no solo es nuestro mayor socio comercial, si no que también alberga a más de 2 millones de salvadoreños.

Ayer mismo lo apuntaba el Senador Marco Rubio, quien lamentaba que El Salvador tomara una decisión que ponía en riesgo programas claves como “Alianza para la Prosperidad”; no dejarán de sonar la voces que señalan al país del norte por mostrar su descontento, lo que hay que entender es que si esa relación se rompe quienes salen más afectados son los salvadoreños, no el Gobierno, tampoco el FMLN, solo los miles que desde ahí apoyan con remesas a la frágil economía que tenemos.

De nuevo el FMLN y Salvador Sánchez Cerén pasarán a la historia no solo por sus acciones, sino por sus resultados, el problema de esto es que los que pagan la cuenta de las consecuencias somos nosotros, que como ciudadanos quedamos al margen de las decisiones políticas ideológicas de burócratas que viven a nuestras expensas y que solo buscan su bienestar.

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CHINA: ¿POR EL BIEN DEL PAÍS O EL BIEN DEL FMLN?