por movimiento300

Ayer, después de la aprobación en la Asamblea Legislativa del Presupuesto General de la Nación 2017, circuló una foto donde se veían diputados del partido PCN de rodillas en una mesa, firmando el Dictamen, frente a ellos la diputada Lorena Peña.

Es una imagen reveladora, ya que muestra la realidad que vivimos con la clase política de nuestro país. Se aprobó un presupuesto que muestra inconsistencias en su contenido, además de estar desapegado a la realidad, se encuentra desfinanciado, con cuentas importantes no incluidas, con estimaciones sobrevaloradas y gastos subestimados. Es decir, un presupuesto que para cumplirlo, obligará al gobierno a adquirir más deuda, a subir impuestos o implementar nuevos.

El Gobierno de nuevo impulsó una acción que afecta a los salvadoreños y al parecer, la oposición, que debería estar vigilante y en defensa de los abusos del poder, se arrodilló frente a los que por lo visto toman las decisiones por ellos. En medio de rumores de amenazas, el partido GANA, PCN y PDC de nuevo acompañaron en una medida política y no técnica al FMLN.

ARENA, a pesar de no haber votado por el presupuesto, está en una peor posición: la irrelevancia. Más allá de los once diputados que votaron en contra y los dos que se abstuvieron, los otros veinticuatro solo se quejaron en redes sociales e hicieron ruido en el pleno. Tanta desidia hay, que algunos diputados del tricolor no se encontraban en la Asamblea cuando se votó y los que se quedaron no tuvieron el valor de votar en contra, aun cuando en redes sociales sí habían expresado su rechazo. ¿Desinterés de su trabajo? Esa es la pregunta lógica.

Mientras tanto, el FMLN de nuevo pasó la aplanadora de sus caprichos y aprobó, “a pesar de”, su idea sin discusión en el pleno, ignorando el sentimiento de la mayoría de los ciudadanos. Lo que deja claro que en el país el sistema de contrapesos y representatividad política no funciona.

Y es que para los ciudadanos no importa quién tiene el poder, sino qué hacen con el poder los que lo tienen, y parte de ese ejercicio democrático requiere una oposición real que esté dispuesta a pelear por sus ideas y que defienda de los abusos del poder a la población. Estar ausente no se vale, perder el interés es intolerable y tirar la toalla es inaceptable, pero peor aún es hincarse frente a las presiones políticas.

Necesitamos una oposición decidida a defender a los ciudadanos, que utilice las herramientas legales que permite la democracia para defender sus puntos de vista, que se oponga con firmeza a los atropellos del partido en el poder y dé alternativas reales. Por ejemplo, en el caso del presupuesto, recortar empleados públicos que no ejercen su oficio, sino que son activistas políticos. Esto traería un impacto positivo y una reducción en el gasto. ¿Por qué ARENA, GANA, PDC y PCN no lo exigieron? ¿Es que acaso se ven beneficiados también?

De cara a las elecciones 2018, donde elegiremos nuevos diputados, el poder está en la representatividad que como ciudadanos depositamos en ellos. Este poder nos permite no votar por los mismos y premiar a los que sí han cumplido. Exijamos a los partidos que presenten una propuesta de candidatos íntegros, que no se vaya en la lista un tan solo candidato que tenga problemas con la Ley, que no pueda mostrar su integridad, honestidad y compromiso real con el desarrollo del país.

Hagamos uso de nuestra Libertad y no votemos como borregos. Votemos con consciencia e informados, premiando a los buenos y castigando a los malos. Porque mientras la oposición siga hincada, también nos tendrán sometidos a los ciudadanos.

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