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por movimiento300

Cuenta la leyenda que, en Nueva York, un 8 de marzo de 1908 murieron 129 mujeres calcinadas, que se manifestaban producto de las insoportables condiciones de trabajo de una fábrica de camisas llamada ‘Cotton’. Al dueño no le pareció su acción, y ordenó que quemaran la fábrica con ellas dentro.

Resulta ser que, según los registros que se encuentran en el Museo de la Ciudad de Nueva York, desmentirían la historia de Cotton, ya que, si hubo un incendio, pero el 25 de marzo de 1911, en la fábrica Triagle Shirtwaist en donde hubo más de 140 muertos.  Aunque en su mayoría mujeres, se contabilizaron hombres inmigrantes y adolescentes.

El incendio pudo haberse provocado por una colilla de cigarro mal apagada y tirada sobre restos de tela o el fallo en el motor de una máquina de coser. Los dueños de la fábrica fueron absueltos del proceso penal ya que no hubo pruebas que ellos provocaran el incendio, pero sí fueron procesados civilmente por negligencia laboral.

Al parecer, la historia de Cotton fue una adaptación propagandística hecha por movimientos de izquierda, ya que dos años después en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Copenhague, se convocaron a mujeres con estos ideales, entre ellas, la alemana Clara Zetkin, quien propuso el 8 de marzo como “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”.

Luego, el 8 de marzo de 1917, en la capital del imperio ruso,  Petrogrado,  trabajadoras textiles comenzar una manifestación que los bolcheviques comunistas utilizarían para dar un golpe de Estado. Las mujeres en San Petersburgo se declararon en huelga ese día por “pan y paz”, exigiendo el fin del zarismo.

León Trotski, influyente teórico del comunismo y miembro del primer Politburó (máximo órgano ejecutivo de los partidos comunistas) y administrador de la Revolución Bolchevique (de la cual Lenin y Stalin eran parte), escribió: «El 8 de marzo fue el ‘Día Internacional de la Mujer’ y se previeron reuniones y acciones. Pero no imaginamos que este ‘Día de la mujer’ inauguraría la revolución. Se previeron acciones revolucionarias, pero sin fecha. Pero por la mañana, a pesar de las órdenes contrarias, los trabajadores textiles dejaron su trabajo en varias fábricas y enviaron delegados a pedir apoyo para la huelga, lo que llevó a una huelga masiva en donde todos salieron a las calles».

Días después, el emperador ruso, Nicolás II abdicó (eventualmente masacrado junto a su familia por los comunistas) y Rusia entraría a su etapa más sangrienta, violenta y represiva en la historia bajo regímenes comunistas por más de 70 años, hasta el desmantelamiento del Muro de Berlín en 1991.

Tal y como sucedió con la historia de ‘Cotton’, la huelga “pan y paz” fue “romantizada” para encubrirla como una supuesta lucha feminista.

El emblemático 8M ha sido manipulado por movimientos socialistas a conveniencia y cuando no pueden, las omiten. Tal es el caso del padre del feminismo, el francés, François Poullain de la Barre.

François inició estudiando teología, se hizo sacerdote y luego se convirtió al protestantismo. Aplicó principios que cuestionaban y denunciaban la injusticia y la desigualdad de la condición femenina. Fue precursor de la igualdad social entre mujeres y hombres, que, en aquellos tiempos, sí que era un verdadero problema social.

En 1673 publicó: “De l’égalité des deux sexes, discours physique et moral, […]”, donde demostraba que el trato desigual que sufren las mujeres no tiene fundamento natural, sino que procede de un prejuicio cultural.

El nombre de François se oculta debajo de la alfombra, porque realmente “se ve feo” que un hombre sea el precursor del feminismo y no concuerda con los ideales progresistas de nuestros tiempos.

*Escrito por Ricardo Álvarez, miembro del equipo de #Bloggers300

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8M: LA HISTORIA MUTILADA POR EL OPORTUNISMO SOCIALISTA