por movimiento300

En época electoral el populismo tiene a sus mejores hijos, el 2017 un año preelectoral inicia con grandes intenciones de los que quieren ser reelectos, pero hay que estar alertas para no caer en la trampa de un populismo de ciudadanos.

Este día han presentado una propuesta ciudadana para reducir de 84 diputados a 50, modificando las circunscripciones, es decir, la forma de representar a los ciudadanos. Sin duda, la propuesta suena tentadora y no dudamos que puede traer cosas positivas, pero también es necesarios reflexionar al respecto de algunos temas:

-Bajar número de diputados suena tentador, pero no soluciona el abuso de poder y los excesos privilegios que tienen algunos diputados, el problema no es solo el número, el origen de la problemática es que los legisladores se creen ciudadanos de otra categoría, violando claramente la igualdad frente a la Ley.

-Bajar número de diputados suena tentador, pero genera condiciones que pueden concentrar el poder de los dueños en turno de los partidos políticos, con menos diputados no se reducirá el poder que ejercen los legisladores en función de intereses particulares.

-Bajar el número de diputados suena tentador, pero en una frágil institucionalidad de los partidos políticos, limita la posibilidad de que nuevos rostros y que diputados que han hecho bien su trabajo sean excluidos por los que ostentan el poder en estructuras partidarias, si no lo cree, vea los legisladores con más de 10 años en la Asamblea Legislativa.

-Bajar diputados suena tentador, pero abre puertas peligrosas, sobre todo a reformas constitucionales que pongan en peligro la institucionalidad. No dudamos de las buenas intenciones, pero también desconfiamos de los que buscan reducir el poder y la libertad de los ciudadanos.

Bajar número de diputados porque es lo que la gente quiere escuchar es populismo, y hay que decirlo como es. El gran problema de esta propuesta es que ataca la consecuencia y no el problema. El problema es que el Estado cada vez crece más, pero no tiene que ver solo número sino con atribuciones, gastos, intromisiones y regulaciones nuevas. Solucionar el problema es limitar el poder y exigir un Estado pequeño y eficiente.

Si tan buenas intenciones tienen los legisladores, que comiencen por modificar el Reglamento Interno, desde ahí se pueden reducir miembros de Junta Directiva. Se pueden quitar privilegios como asignación de vehículos y combustible. Desde ahí, se pueden reducir las contrataciones innecesarias de asesores y activistas partidarios. Que comiencen por no renovar el seguro médico privado, para eso no se necesita una reforma, basta con que los diputados sean responsables y conscientes de la realidad de los salvadoreños.

Más acciones concretas y de impacto y menos espectáculos populistas. Mientras tanto seguiremos aplaudiendo las buenas propuestas pero seguiremos alertando sobre las trampas de los que quieren ser evaluados por sus intenciones y no por sus resultados.

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