por movimiento300

En la Asamblea Legislativa es común escuchar a políticos de todos los partidos hablar sobre los “acuerdos políticos” y pareciera que al referirse a ello, se habla de una noble negociación dónde a partir del diálogo y las ideas, se toma la mejor decisión para los ciudadanos.

Sin embargo, la historia nos ha mostrado que esos acuerdos solo son de beneficio para los intereses particulares de grupos y personas que tienen el control sobre la clase política y que lo que menos importa es si afectan a los ciudadanos o no. De hecho, muchas de esas decisiones han repercutido de manera negativa en los salvadoreños.

Hoy no es la excepción. Frente al descuido, la incapacidad y la irresponsabilidad, los partidos políticos de todos los colores nos endeudaron con $550 millones para financiar un Estado que ha demostrado ser un mal administrador de los fondos públicos. Además, pasaron por alto que su desidia había generado un retraso en la elección del magistrado presidente de la Corte de Cuentas, por lo que sus planes para endeudar a las futuras generaciones se han visto truncados.

La Corte de Cuentas, institución que debería ser la encargada de llevar la contraloría de los fondos públicos y proteger al erario nacional de funcionarios corruptos, en los últimos cuarenta años ha demostrado ser una moneda de cambio para proteger la corrupción y la impunidad. Muestra de ello son todos los casos que hemos visto desde la sección de Probidad que en los últimos meses ha dado una luz a la transparencia y rendición de cuentas con investigaciones a funcionarios de todos los partidos.

Cuando los políticos tienen la oportunidad de dar continuidad a la forma correcta de hacer política, ahora en la Asamblea Legislativa llevan a cabo una negociación por la Corte de Cuentas que tiene a la impunidad como moneda de cambio. Hasta el momento, los diputados no hablan sobre la capacidad, honorabilidad e independencia que debe tener ese funcionario, más bien han decidido tirar nombres que responden a su afinidad partidaria y jugar a la famosa lógica de “Aritmetica Legislativa”, misma que nos ha llevado al fracaso una y otra vez como país.

En lugar de buscar a la persona más proba para el puesto, los dos partidos principales ARENA y FMLN juegan una suerte de fuerza de manos, para ver quién es capaz de mover a los partidos bisagra GANA, PCN y PDC, y endulzar con promesas debajo de la mesa para mantener el control, entregar la institución o seguirla sosteniendo en la inoperancia en beneficio de los que defraudan al Estado, y con ello, a los ciudadanos que dicho sea de paso, somos los que pagamos con nuestros impuestos esa incapacidad.

Es un momento clave. O se entrega está institución a los intereses de los salvadoreños para que cumpla la función por la cual fue creada o entregamos de nuevo una herramienta de fiscalización a la oscuridad de la corrupción.

Todavía podemos presionar para que esto no suceda. Podemos exigir a los diputados desde todas las formas posibles, redes sociales, correos electronicos, correspondencia o participando de los espacios en medios de comunicación para exigir que la única moneda de cambio sea el beneficio para los ciudadanos.

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1 Comment

  • Anónimo
    1:38 AM - 24 Noviembre, 2016

    Que buen comentario, lo felicito, se ve que sabe de lo que habla y lo hace con valentía. Y lo se porque he podido descubrir lo mismo que usted, de primera mano. Adelante, muchos apoyamos movimientos cuando de verdad dan muestras de imparcialidad e independencia. Espero no equivocarme con Usted como lo hice con los políticos.

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